Discovering the Language of Jesus

Descubriendo El Lenguaje de Jesús ¿Hebreo o Arameo?

 Descubriendo El Lenguaje de Jesús ¿Hebreo o Arameo?

Douglas Hamp

  

PROLOGO POR BRIAN BRODERSEN

 Calvary Chapel Publishing

Santa Ana, California

Discovering the Language of Jesus

Copyright   2005 por Doug Hamp

Publicado por Calvary Chapel Publishing (CCP),

Un ministerio de Calvary Chapel Costa Mesa

3800 South Fairview Road

Santa Ana, California 92704

A menos que se indique de otra forma, todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina Valera 1960, Sociedades Bíblicas en América Latina, Editorial VIDA.

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada en algún sistema, o transmitida en alguna forma por medio electrónico, mecánico, fotocopia, grabación, si el permiso previo del publicista, con la excepción de lo previsto en la ley de copia de los Estados Unidos de América.

Primera edición, 2005.

ISBN 1-59751-017-3

Impreso en los Estados Unidos de América.

Edición al español: Dr. Fernando Sánchez. Grupo de Unidad Cristiana, A.C. Tijuana, México.

Dedicación

Me gustaría dedicar este libro a mi amada esposa, Anna, quien graciosamente me animó a escribir y me permitió el tiempo necesario para hacerlo. Ella también sirvió como correctora de estilo. Sin su ayuda no hubiera podido terminarlo. ¡Ella ha sido un recurso esencial de inspiración!

 

Contenido

INTRODUCCION 1

- Griego, Arameo o Hebreo

- Arameo o Griego

- Un mapa

PARTE UNO: EVIDENCIA HISTORICA Y BIBLICA

 

1 Una breve historia de hebreo 9

- Hebreo histórico

- Hebreo intertestamentario

- Hebreo mishnaico

- Bar Kochba

2 ¿Dónde cabe el Arameo? 17

- Nombres y palabras transliteradas en el Nuevo Testamento

- Ben/Bar

- Targumim

3. La Evidencia del Nuevo Testamento 23

4 ¿El Hebreo es realmente Arameo? 27

- Nehemías y Esdras

- Palabras semíticas en el Nuevo Testamento

- Septuaginta

- Josefo

- La Carta de Aristeas

- Jerome

- Fragmento de Papías

PARTE DOS: LAS PALABRAS DE JESUS Y LOS EVANGELIOS

Transliteración

5 Palabras Declaradas como Hebreas por los Escritores del Nuevo Testamento 43

- Sabbatha y Pascha

- Bethesda

- Gabbatha

- Golgotha

6 Eli, Eli, Lama Sabactani 47

- Elí

- Lama

- Sabactani

7 Palabras Hebreas Habladas por Jesús en Galilea 57

- Talita Cumi

- Efrata

- Mammon

- Korban

- Raca

8 Otras Palabras Hebreas en el Nuevo Testamento 67

- Abba

- Osana

- Raboni

9 Conclusión: Jesús Habló Hebreo como Su Primera Lengua 71

 

Prólogo

Hace unos cuantos años mientras leía Hechos de los Apóstoles me llamó la atención que Pablo haya dicho que habló a la muchedumbre en lengua hebrea. Me llamó la atención como a la mayoría de los estudiantes de la Biblia, yo había pensado que la lengua de Jesús y los apóstoles era el arameo, no el hebreo. Después de ahondar un poco en la materia, se me aseguró que hebreo realmente quería decir arameo y que no debería desperdiciar mi tiempo investigando un asunto que había sido dado por sentado hace largo tiempo. De manera que, no teniendo las habilidades del lenguaje que se requerían para llevar mi investigación más allá, la dejé descansar, aún cuando todavía estaba insatisfecho con esto. Después de todo, ¿No era tan sencillo para los escritores del Nuevo Testamento decir arameo si eso era lo que realmente querían dar a entender?

 

Bueno, han pasado muchos años desde ese incidente, y aunque nunca perdí realmente el sueño por ello, aún permanece en el fondo de mi mente. Por lo tanto, yo estuve extremadamente encantado cuando Douglas Hamp me dio un manuscrito de este libro y preguntó si lo había leído. El, desde luego, no tenía idea de mi previo cuestionamiento acerca de ese asunto.

 

Habiendo leído eso ahora un buen número de veces, estoy convencido de que el lenguaje de Jesús y los apóstoles fue, de hecho, hebreo más que arameo. Por eso es que leemos en Hechos que Jesús habló a Saulo de Tarso en el lenguaje hebreo y que muchos años después Pablo habló a la muchedumbre judía en Jerusalén en lenguaje hebreo. Nada de esto cambia cosa alguna en nuestra fe, pero vierte alguna luz interesante en ciertas palabras y frases del Nuevo Testamento. Eso también, como el autor puntualiza, nos da la certeza de que podemos confiar en la certidumbre de las Escrituras hasta en las palabras exactas.

 

Brian Brodersen

Pastor Asociado de Calvary Chapel Costa Mesa

 


 

Reconocimientos

Gracias a Tim Taylor quien leyó uno de los primeros borradores y dio retroalimentación importante en la legibilidad y quien sugirió algunas tablas y gráficos que podrían ser de utilidad.

 

Gracias especialmente al Dr. Bill Gallagher quien dedicó muchas horas con el borrador final sugiriendo mejoras a mis argumentos. Más aún, como experto en hebreo, tuvo la posibilidad de hacer observaciones cruciales y de dar recomendaciones que han hecho que este libro tenga un trabajo más pulido. Estoy en deuda con esta crítica tan cuidadosa y constructiva.

 

Permisos

ALT

Las escrituras fueron tomadas de la Analytical-Literal Translation of the New Testament of the Holy Bible. Derechos de copia  2005-12-21 por Gary F. Zeolla of Darkness to Light Ministry (www.dtl.org).

Derechos previos de copia © 1999, 2001 por Gary F. Zeolla.

ISV

Escritura tomada de la International Standard Version. Derechos de copia © 1996-2004 por la Fundación ISV. Todos los derechos reservados internacionalmente.

NASB

Escritura tomada de New American Standard Bible ©. Derechos de copia ©

1960, 1962, 1963, 1971, 1972, 1973, 1975, 1977, 1995 por la Fundación Lockman. Usado con permiso.

NIV

Escritura tomada de Holy Bible, New International Version  Derechos de copia © 1973, 1978, 1984. International Bible Society. Usado con permiso de Zondervan. Todos los derechos reservados.

NKJV

Escritura tomada de New King James Version ©  Derechos de copia © 1982 por Thomas Nelson, Inc. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.


 

Introducción

 

¿Cuál fue el lenguaje en que Jesús se comunicó, enseñó e interactuó con el pueblo de Israel? Algunos dicen que fue en griego porque este es el lenguaje del Nuevo Testamento. Otros dicen que fue arameo, tomado del pueblo de Israel durante el año setenta de la cautividad en Babilonia, porque se supone que el hebreo era una lengua muerta en el tiempo de Jesús. Finalmente, el punto de vista de la minoría sostiene que Jesús habló hebreo, el lenguaje de Su pueblo, de Moisés, David, y los profetas. No obstante, el griego, el arameo o el hebreo, ¿no podrían haberse hablado los tres? Mientras que es enteramente posible que El haya hablado los tres, el punto de nuestra discusión se enfocará en cuál es el lenguaje en que más frecuentemente se comunicaron. Después de todo, el Creador del universo podría obviamente estar capacitado para hablar cualquier lenguaje que deseara, pero, desde luego, hablar un lenguaje es solamente útil si los que le rodean pueden entender lo que usted está diciendo. De manera que nuestra pregunta rápidamente se ve limitada al lenguaje que hablaron los discípulos y los seguidores de Jesús. Eso no es para decir que eran capaces de hablar, sino mejor aún, qué lenguaje hablaron en los mercados, en sus hogares, y en sus circulos cercanos cuando compartieron sus pensamientos.

 

Aún si podemos determinar en qué lenguaje se comunicó Jesús con más frecuencia, ¿Importa realmente? Sí, ¡Sí importa! El lenguaje de Jesús es importante para nuestro entendimiento de la cultura judía y del mundo en que Jesús vivió, enseñó e interactuó. Mucho de una cultura está incluido en su lenguaje, y frecuentemente es difícil separar los dos. Conocer el lenguaje de Jesús y del pueblo judío cuando vivían en Israel1 en Sus días nos ayuda a entender mejor las palabras, frases y enseñanzas que fueron usadas en el Nuevo Testamento.

 

Tal vez aún más significativo del porqué es importante, es que la Biblia dice que ¡El habló hebreo! La idea de que Jesús habló solo arameo y no hebreo no es histórica ni bíblica. El Nuevo Testamento en forma clara y sin ambigüedades dice que Jesús habló hebreo, y ese mismo hebreo fue usado en Sus días; nunca se refiere al arameo. A pesar de esto, la mayoría de los eruditos de la Biblia han enseñado que el hebreo era una lengua muerta en los tiempos de Jesús. Ellos claman que cuando el Nuevo Testamento dice hebreo, realmente quiere decir arameo. En otras palabras, dicen que la frase lenguaje hebreo realmente significa arameo. Tal y como la frase lenguaje americano significa inglés, así ellos dicen que el

lenguaje hebreo en el Nuevo Testamento quiere decir arameo.

 

Griego, Arameo o Hebreo

¿Tal Vez Griego?

Vemos evidencia en el Nuevo Testamento que el griego era de hecho, hablado por Israel en el primer siglo. Un número de inscripciones griegas han sido también encontradas en la tierra correspondientes a este periodo (resultado de la conquista de Alejandro el Grande en el cuarto siglo DC). El griego, por centurias, ha sido el lenguaje internacional del Antiguo Cercano Este, incluyendo a Israel. Más aún, Josefo reporta que hubo signos en el templo de Jerusalén”…declarando la ley de la pureza, algunas en griego, y algunas en letras romanas, que ningún forastero podría pasar dentro del santuario, por eso el segundo templo (corte de) fue llamado “el santuario”…” (Guerras 5,5,2). También, uno de los lenguajes del signo de la cruz de Jesús2 fue en griego (Juan 19:20). Así, no puede haber duda de que el griego fue usado en los días de Jesús. De hecho, este es un asunto que difícilmente necesita ser mencionado. Después de todo, el Nuevo Testamento por completo, ha llegado a nosotros en griego koiné, un dialecto de los días de Jesús. Sin embargo, la mayoría de los eruditos concuerdan en que la lengua madre de los judíos en Israel no era griego. Como veremos, el Nuevo Testamento refiere varias palabras escritas en lenguaje hablado y han sido transliteradas y traducidas al griego.

 

Arameo o Hebreo

 

De manera que, si no es griego, entonces nos quedan dos opciones: arameo o hebreo. Aquí es verdaderamente donde difieren las opiniones. Se admite que casi todos los eruditos han argumentado y aún sostienen la posición de que el lenguaje común de los días de Jesús fue el arameo. La teoría es tan prevalente que es enseñado en los seminarios como un hecho que el hebreo era un lenguaje muerto en el tiempo de Jesús.

 

Bárbara Gromes, en su libro, Language Choice in First Century Christianity (Opción de Lenguaje en el Primer Siglo de la Cristiandad), declara sin ambigüedades, “en la tierra natal del pueblo judío, en el primer siglo después de Cristo, el arameo fue la lengua madre y el lenguaje principal de la mayoría del pueblo, incluyendo virtualmente a todas las mujeres” (Grimes 1987: 20-21). Alfred Edersheim, un experto en la vida de Jesús, sugiere que el hebreo no fue nada más que un lenguaje usado en el templo y las sinagogas, y los mensajes tenían que ser traducidos al arameo por los burgueses (Edersheim 1993:91). Edersheim y Grimes no están solos; tal vez la mayoría de los eruditos han tenido un punto de vista erróneo del Hebreo Mishnaico, el hebreo de los días de Jesús. Probablemente una opinión típica prevaleciente fue la sugerencia de Abraham Geiger, externada en 1845, diciendo que el Hebreo Mishnaico fue una creación artificial de los rabinos cuya lengua nativa era el arameo (Buth 1987:25). Uno de los eruditos más frecuentemente citados es Matthew Black, un experto del arameo y proponente de la idea de que el hebreo era una lengua muerta en el tiempo de Jesús. El dice,

 

Las masas de habla aramea… no pudieron entender más el hebreo. El uso del término “hebreo” para referirse al arameo es fácilmente explicable porque describe el dialecto peculiar del arameo que había crecido en Palestina desde los días de Nehemías y que era claramente judío. (Black 1967:48).

 

Esta creencia se volvió tan común que la traducción de la Nueva Versión Internacional (NIV) de la Biblia se ajustó con la suposición de traducir sistemáticamente las palabras ῾Εβραΐδι, Hebraidi, y ῾Εβραϊστὶ, Hebraisti, (ambas significan hebreo) como arameo. Por ejemplo, en Juan 5:2 la NIV traduce, “…junto a la puerta de las Ovejas, hay un estanque … que en hebreo se llama Betesda” en lugar de la traducción literal hebrea (aunque “o hebreo” está en notas al calce). Obviamente, la razón para hacerlo así proviene de la creencia de que el arameo ha reemplazado al hebreo. Es justificable cuando la palabra es ¿claramente hebrea? Cuando Pablo, en Filipenses 3:5 se describe a sí mismo como “hebreo de hebreos”, la NIV correctamente retiene hebreo en lugar de arameo o arameico. Ellos traducen la misma palabra ῾Εβραῖος (hebraios – relacionada con las dos traducciones de arriba) como hebreo en Filipenses; ¿porqué no retener la traducción en los otros pasajes que han sido tomados acerca del lenguaje? Es desafortunado que la creencia de que el arameo reemplazó al hebreo sea tan fuerte que los traductores de la Biblia sientan que es justificado cambiar el texto del Nuevo Testamento en lugar de simplemente traducir con fidelidad lo que dice aún si va en contradicción con la erudición común.

 

Aunque la teoría prevalente de que el arameo era la lengua madre de Jesús es tan abrumadora, el punto de vista está en la necesidad de una revisión que más certeramente representa la situación del lenguaje en los días de Jesús. Una vez que empecemos a investigar, descubriremos que hay gran evidencia desde el Nuevo Testamento, así como una plétora de evidencia externa mostrando que Jesús habló hebreo (no arameo) como su lengua madre en Su vida diaria y ministerio.

 

Esto no es para decir que el arameo no fue hablado. La cantidad de evidencia es irrefutable que dice que el arameo era uno de los lenguajes de Sus días. Sin embargo, la evidencia histórica y bíblica confirma el hecho de que El estaba hablando hebreo. Nuevamente, esto es importante porque decirlo de otra forma no representa certeramente a Jesús. También, reconocer Su lenguaje como hebreo demuestra la confiabilidad de la Biblia como la Palabra de Dios y provee un continuo de enseñanza desde el Antiguo Testamento y a través de la vida y ministerio del Mesías.

 

Un Mapa

Con el objeto de resolver la pregunta acerca de lo que Jesús estaba hablando como lenguaje diario de comunicación, primero miraremos la evidencia histórica acoplada con el testimonio del Nuevo Testamento para ver qué autores antiguos tenían algo que decir acerca del lenguaje del día. Después de revisar lo que la historia nos tiene que decir, examinaremos, desde un punto de vista lingüista, las palabras actuales de Jesús (además de algunas otras), como están en el Nuevo Testamento. Esto es necesario porque las palabras y frases tales como talitha kumi han sido tan usadas frecuentemente para “probar” que El realmente habló arameo. Nuestro examen lingüista revelará que El estaba hablando hebreo, tal y como dice el Nuevo Testamento.

 

PARTE UNO

Evidencia Histórica y Bíblica

 I

Una Breve Historia del Hebreo

Es extensa la cantidad de evidencia histórica que dice que Jesús y el pueblo judío que vivía en el Israel de Sus días hablaban hebreo como su lengua materna. Durante los últimos cien años, se ha llegado a un mejor entendimiento de fuentes literarias tales como el Mishna acerca de la situación lingüística del Israel antiguo. Adicionalmente, descubrimientos tales como las cartas de Bar-Kochba, monedas, inscripciones y los Rollos del Mar Muerto han traído a la luz lo que algunos eruditos no pudieron saber hace cien años referente a cómo era el difundido hebreo en el tiempo de Jesús. Existe, sin embargo, tanta evidencia que simplemente no hay suficiente espacio para cubrirlo todo porque requeriría de algunos volúmenes. Mejor, veremos la información más relevante y pertinente referente al lenguaje en que Jesús enseñó.

 

La discusión de este capítulo procederá como sigue: Primero, rastrearemos el desarrollo del hebreo desde el tiempo de los patriarcas hasta el tiempo de Jesús y después de él. Veremos que el hebreo nunca murió, como ha sido tan mencionado, y que cuando los escritores del Nuevo Testamento dijeron hebreo, realmente quería decir hebreo y no arameo. Nuestra exploración revelará que mientras que había algunos portavoces en arameo en Israel en el tiempo de Jesús, el hebreo era el lenguaje de los judíos y el arameo era el lenguaje con el que conducían sus tratos con no judíos. Entonces también consideraremos el testimonio de algunas fuentes antiguas que consistentemente declaran que Jesús habló y enseñó en hebreo, que los discípulos hablaron hebreo, y que el pueblo judío como un todo, habló hebreo.

 

Hebreo Bíblico

Cuando hablamos acerca del hebreo, es de gran ayuda una breve historia del lenguaje para entender lo que significa. Justo como ahora, cuando hablamos acerca del inglés, no estamos hablando del inglés que fue hablado en los días de Chaucer o de Shakespeare, o aún del de hace cien años. Mientras que el último de los dos lo podemos entender, la mayoría de nosotros no puede entender el primero debido a los cambios radicales en el lenguaje, aún cuando este sea referido como inglés. Los voceros más dedicados del inglés, sin embargo, pueden imaginar lo que Shakespeare nos está diciendo, y a menos que profundicemos en lo que ellos quieran dar a entender, nosotros podríamos ser abandonados con un malentendido de lo que se ha querido decir. Considere a Romeo y Julieta. En mis años mozos creí que Julieta al decir, “werefore art thou Romeo” (del inglés en el original) era si realmente estaba preguntando ¡donde estaba! Solo después descubrí que “werefore” es una forma arcaica de preguntar “porqué” (¡que ciertamente ayuda a entender lo que ella está preguntando!).

 

El desarrollo del hebreo es, en muchas formas, similar al del inglés. En algún punto del segundo milenio antes de Cristo, el hebreo de los patriarcas emergió de la familia del lenguaje semítico y vino a ser un lenguaje distinto. La forma más temprana del hebreo está referida como el Proto-hebreo, y el periodo en que fue hablado duró aproximadamente hasta el tiempo de los Jueces. Podemos ver trazas de esta vieja forma de lenguaje en el Canto de Moisés, Exodo 15, y posiblemente en el libro de Job3. Desde aquí, podemos rastrear el hebreo hasta su siguiente etapa conocida como Hebreo Estándar Bíblico (HEB) (Standard Biblical Hebrew, del inglés en el original), que incluye la mayoría de los libros de la Biblia tales como Reyes, Salmos, Isaías, Ezequiel y muchos otros. Es llamado Estándar por los eruditos del hebreo bíblico porque es lo que encontramos en lo que fue escrita la mayoría de las Escrituras del Antiguo Testamento. Finalmente, los libros que fueron escritos después del retorno de la cautividad de Babilonia, Zacarías, Malaquías, Hageo, Esther, Nehemías, Esdras y Daniel (excluyendo la mitad de Daniel y Esdras que fueron escritos en arameo) todos ellos fueron escritos en los que los eruditos han llamado Hebreo Bíblico Tardío (HBT) (Late Biblical Hebrew, del inglés en el original).

 

Mientras que en todas estas diferentes eras el lenguaje fue el hebreo (deletreo similar, vocabulario y detalles gramaticales), hay diferencias que existen entre ellos. Por ejemplo, la palabra “reino” que en HEB es ממלכה, mmlcha4 se convierte en מלכוּת, malchut, en  HBT. Ambas derivan de la misma raíz para reino (y de aquí reino), pero son variantes claras y consistentes. Otro detalle es la adición de ayudas de pronunciación. Por ejemplo, deletrear David, דוד, dvd, en HEB cambia a דויד, dvid, en HBT. Hay muchos otros ejemplos que demuestran que el hebreo del Antiguo Testamento era un lenguaje vivo que tenía cambios constantes. Más aún, nunca murió, como se confirma por el hecho de que los últimos profetas postexílicos aún estaban escribiendo en hebreo.

 

Hebreo Intertestamentario

El tiempo entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento (poco después del tiempo de Jesús) es comúnmente conocido como el periodo intertestamentario. Aunque ninguna de las obras escritas en Israel en ese tiempo estuvo incluida en la Biblia, muchos libros se compusieron en hebreo.

Tal vez el hallazgo más significativo de este periodo son los Rollos del Mar Muerto encontrados en una región lamada Qumran cerca del mar Muerto, al sureste de Jerusalén. Un grupo conocido como los Esenios habitaron en ese sitio desde aproximadamente el tercer siglo AC hasta justo previo a la destrucción del templo en 70 DC.

 

Descubiertos en los 40s y 50s, los Rollos del Mar Muerto contienen más de 800 documentos y fragmentos, la mayoría de los que estaban escritos en hebreo, algunos en arameo, y casi ninguno en griego (Piedra 2000:11). Entre los hallazgos más notables de la región de Qumran se encuentra el rollo de cobre escrito en Hebreo Mishnaico que dio un inventario del tesoro del templo y dónde estuvo escondido antes de la destrucción del templo en el 70 DC. También, en las cavernas de Qumran se encontraron los libros de Ben Sira (en hebreo), Jubileos (en hebreo), y el Testamento de Neftalí (en hebreo), así como comentarios de libros de la Biblia. Además, un documento llamado Reglas de la Comunidad (Community Rule en el inglés en el original), que era el libro de ordenanzas para aquellos que vivían en la comunidad (vea Safrai 1991b).

 

Hebreo Mishnaico

 

Un elemento importante para descubrir el lenguaje de Jesús en el primer siglo en Israel, es el Mishna, un grupo de escritos en hebreo que son lineamientos rabínicos acerca de cómo aplicar la ley en la vida diaria. El Mishna incluye las enseñanzas orales de los rabinos hasta el segundo siglo DC, de esta manera proporcionan confirmación crucial de que el hebreo era un lenguaje hablado. Esta dividido en seis partes que tratan con cada tópico donde puede aplicarse la ley, p.ej, contratos, matrimonio, asuntos relacionados con el trabajo, etc. En otras palabras, usó un vocabulario que era de uso corriente y actualizado en los tiempos de Jesús (vea Segal 1908). El vocabulario hebreo usado en el Mishna no es exclusivo de la Biblia, pero tampoco lo es el arameo. Ese era el hebreo moderno de esos días. Muchas palabras hebreas han cambiado, algunas han caído fuera de uso, y otras han tomado un sentido totalmente diferente.

 

No obstante, muchos eruditos han insistido que el hebreo mishnaico fue un invento de los rabinos o una traducción del arameo. El Dr. Shmuel Safrai, un miembro fundador de la Escuela de Jerusalén de Investigación Sinóptica y pastor profesor de la Universidad Hebrea, denota que la mayoría de los eruditos desde el principio del siglo diecinueve han concluido que el arameo era el lenguaje hablado de la tierra de Israel durante el periodo del segundo templo. Aún cuando los escribas de ese periodo o posterior atestiguan que ellos escribieron o transmitieron las tradiciones en hebreo, los eruditos han persistido en declarar que este “hebreo” era de hecho algún tipo de dialecto arameo entonces prevalente entre los judíos de esa tierra. Aún fue declarado que el hebreo en que fue escrito el Mishna era un lenguaje artificial del bet midrash, casa de estudio, que era una traducción del arameo, o hasta el final fuertemente influenciado por el arameo (Safrai 1991ª).

 

Sin embargo, la aplicación del hebreo a las situaciones diarias sugieren fuertemente que este idioma era aún un lenguaje viviente. Considere por vía de ejemplo la palabra en inglés nice (“bueno” en el inglés en el original). Hace ochocientos años significaba “tonto y extraño”. Las palabras pueden tomar radicalmente un nuevo significado, pero no podríamos decir que nice ya no es inglés; tiene un significado diferente, pero no es un lenguaje diferente. De manera que, también, el Mishna usó mucho del vocabulario de la Biblia (ambos hebreos, estándar y tardío), pero también acuñaron nuevas frases para tratar con situaciones corrientes y aún ocasionalmente integraron completamente un vocabulario del arameo, el griego, el persa y de otros lenguajes.

 

Más aún, la posibilidad de que haya sido un lenguaje viviente es corroborado por otros documentos hebreos de aproximadamente el mismo periodo, que discutiremos más adelante. Decir que el hebreo mishnaico, el hebreo de los días de Jesús, no era un lenguaje viviente es verdaderamente un argumento proveniente del silencio. Todas las fuentes que veremos, plenamente designan al hebreo como un lenguaje viviente. Por ello, a la luz de esta evidencia, la carga de prueba debería descansar en aquellos que sostienen que el hebreo mishnaico es una invención artificial (Comunicación personal del Dr. Gallagher).

 

Bar Kochba

 

Después de la destrucción de Jerusalén y del templo en 70 DC bajo el general romano Tito, el pueblo judío continuó viviendo en Israel aunque su cantidad disminuyó mucho. Desde 132-135 DC, el pueblo judío bajo Simon Bar Kochba, se rebeló en contra de los dictados de Roma que había prohibido la circuncisión. Aunque pelearon apasionadamente, los romanos los sobrepasaron y al final de la revuelta, todos los judíos fueron expulsados de la ciudad de Jerusalén bajo la pena de muerte.

 

Fueron descubiertas cartas de correspondencia entre Bar Kochba y sus soldados en 1951 cerca del mar Muerto. Son hallazgos significativos porque fueron escritos tanto en hebreo como en arameo y griego. Hay ciertos coloquialismos encontrados en ellos que dirigen a la conclusión de que el hebreo no era un lenguaje muerto, ni era reservado sólo para las sinagogas.

 

Los documentos en hebreo claramente escritos por un escriba experto, con una escritura similar para imprimirse en hebreo utilizada hoy día… contienen un número de coloquialismos que motivan que algunos eruditos sugieran que contrario a la suposición popular, el hebreo de ese tiempo era un lenguaje viviente y en desarrollo. Esto también se refleja en los documentos económicos y militares encontrados en el desierto de Judea… El uso disperso del hebreo de ese periodo se confirma por monedas acuñadas durante la revuelta. Todos los cincuenta y un tipos de monedas encontrados correspondientes a ese periodo tienen inscripciones en hebreo (Pileggi 1991).

 

Las cartas Bar Kochba son una pieza firme de evidencia demostrando que después del tiempo de Jesús, el pueblo judío en Israel aún estaba hablando hebreo. Después de todo, si usted estuviera dirigiendo una revuelta contra el ejército más poderoso del mundo, ¿no quisiera dar sus órdenes en un lenguaje que sus subordinados pudieran entender? Y, desde luego, un malentendido en la guerra podría costar la vida de uno mismo. Así, encontrar correspondencia en hebreo confirma claramente que era un lenguaje hablado, no solo un lenguaje de religioso.


2

 

¿Dónde entra el arameo?

 

La importancia del arameo se sintió en Judá desde el siglo ocho AC, como es evidente en 2º Reyes 18:26, “Entonces Eliaquim … dijeron al Rabsaces: --Por favor, habla a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos. No hables con nosotros en hebreo…”. El Dr. Bill Gallager (comunicación personal) enlista algunas razones del éxito del arameo en contra de otros lenguajes, aunque los arameos nunca tuvieron ningún periodo significativo de conquista.

 

• La presencia de Aram en medio del Fértil Creciente (Fertile Crescent en el inglés en el original) tanto como las tribus arameas entre Babilonia y Elam en la primera mitad del primer milenio AC.

 

• Las numerosas deportaciones de tribus rebeldes arameas desde Babilonia/Elam por Asiria a otras partes de su imperio dieron por resultado la dispersión del lenguaje.

 

• La dispersión del lenguaje incrementó su importancia para comerciantes y otros viajeros.

 

• La simplicidad de su alfabeto comparado con el cuneiforme usado por los babilonios y la gran diversidad de escritos hizo más conveniente el arameo.

 

Para el tiempo en que Nabucodonozor tomó cautivos a los judíos y destruyó Jerusalén en 586 AC, el arameo había desplazado al acadio como el lenguaje del imperio neobabilonio, convirtiéndose en un lenguaje internacional (aunque el acadio podía aún ser hablado propiamente en Babilonia). El imperio persa conquistó entonces Babilonia y mantuvo al arameo como su lenguaje oficial internacional hasta el siglo cuarto AC cuando Alejandro el Grande vino y dejó el griego como el nuevo lenguaje internacional; el arameo continuó usándose por muchos como la primera o segunda lengua. Entre las naciones donde el arameo era usado estaba Israel, localizada en las importantes rutas de comercio entre Babilonia al norte5 y Egipto, y toda el África en el sur, así como en una ruta desde la península Arábiga del comercio de especias. El número de viajeros que no podían hablar el hebreo podría haber sido considerable. Y como el idioma oficial era arameo, los contratos de matrimonio y similares se escribieron en arameo y no en el lenguaje nativo de las parejas contrayentes (Safrai 1991b).

 

Nombres y Palabras Transliteradas en el Nuevo Testamento

 

Considerando la influencia del arameo en Israel, no deberíamos sorprendernos por ver algunos nombres y palabras arameas en las páginas del Nuevo Testamento (NT). Aunque hay un número de nombres arameos en el NT (Como los que empiezan con Bar), hay de hecho más nombres hebreos. Más aún, solo porque nombres extranjeros aparecen en un texto, no asumimos automáticamente que el lenguaje de origen de esos apelativos es el lenguaje hablado. Viviendo en California tenemos hermosos ejemplos. Aunque parece que muchas calles tienen nombres hispanos, no concluimos que el español es la lengua de América. Más aún, eso demuestra que alguna vez durante la historia de California, el español tuvo, y aún posee, influencia en el estado.

 

Ben/Bar

 

Las palabras ben y bar son hebrea y aramea respectivamente, significan “hijo”. Se ha pensado que la línea de separación entre las dos es tan clara que la diferencia ben/bar es frecuentemente usada para decidir si una inscripción es hebrea o aramea. Sin embargo, Ken Penner en la Reunión Anual de la Sociedad Canadiense de Estudios Bíblicos  (Canadian Society of Biblical Studies Annual Meeting, en el inglés en el original) de 2003 denotó que la regla ben/bar no debería usarse como una vez se pensó.

 

Una clave para la solución puede encontrarse en las cartas Bar Kokhba… Estas cartas no disponibles para Dalman y Zahn hace un siglo, son de principios del siglo segundo CE.6. Algunas están en arameo, algunas en hebreo, y algunas en griego. Especialmente de valor para nuestros propósitos es el uso de  nombres en arameo dentro de las cartas escritas en hebreo, y viceversa. Una práctica común es usar la distinción ben/bar para categorizar las inscripciones igualmente como hebreas o arameas. Pero parece ser (no sólo de estas cartas) que los nombres no son indicadores confiables del lenguaje. Los nombres son notoriamente resistentes a la traducción (Penner 203).

 

En las cartas hay ejemplos donde es usado el bar arameo en correspondencia con el hebreo y, de la misma manera, el ben hebreo es usado algunas veces en correspondiente arameo, y ambos ocasionalmente aparecen en griego. Así, justo porque encontramos la palabra bar escrita en los nombres del Nuevo Testamento no necesitamos concluir que los portadores de esos nombres necesariamente hablaron arameo. Nombres como Bar-abbas, Bartolomaos, Bar-iesous, Bar-iona, Bar-nabas, Bar-sabas, Bar-timaios tienen la apariencia de ser arameas, pero es imposible decir qué lenguaje habló el portador de cada nombre.

 

El uso de nombres no hebreos parece ser más común porque aún los discípulos (judíos) Felipe y Andrés tienen nombres griegos. Felipe, sin embargo, no era de Grecia o de cualquier lugar fuera de Israel, era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro, de acuerdo con Juan 1:44. Andrés, en forma similar, tenía un nombre completamente griego, aunque su hermano tenía un nombre completamente hebreo, Simón, en honor de uno de los doce patriarcas. Su padre tuvo un nombre completamente hebreo, Jonás, después del profeta. Debería tenerse en la mente que Pedro parece tener tres nombres, cada uno en diferente lenguaje: Shimon (hebreo), Kepha (probablemente arameo pero la raíz keph se encuentra dos veces en la Biblia Hebrea: Job 30:6 y Jeremías 4:29), y obviamente, Pedro (griego) - ¡Habla acerca de una diversidad cultural! Solo porque Felipe y Andrés tuvieran nombres griegos no asumimos que eran griegos o que ese idioma era su lengua materna (podrían hablarlo como segunda o aún tercera lengua). Es muy posible que lo que sucedió es que, como ahora, los padres conocían a alguien con el nombre o solo les gustaba cómo sonaba. Cuando estuve por algunos meses en la República Dominicana durante la universidad, la familia que me hospedó tenía un hijo llamado Wilmington, y ¡ninguno de la familia hablaba inglés!

 

Sin embargo, la mayoría de los discípulos tenían nombres hebreos: Santiago es simplemente la forma griega del hebreo Jacobo (taconeo). El nombre de su hermano Juan refleja el nombre hebreo Yochanan (Dios es gracioso). Tomás es la forma griega del hebreo Teom que significa “gemelo”. Mateo, Judas, Alfeo y Lebbeo son, de la misma manera, nombres del Nuevo Testamento en el hebreo, que igualmente encontramos en el Antiguo Testamento o cuando menos tienen una raíz hebrea fácilmente identificable. Aunque no vemos ningún nombre con la palabra hebrea ben (hijo) que la precede, puede simplemente ser porque fueron trasliterados al griego. Por ejemplo, cuando Jesús habló con Pedro, dice, “Simón hijo de Jonás” (Juan 1:42), que más claramente es, Simón ben Jonah. Esta conclusión es apoyada por el gran número de nombres hebreos que aparecen en el Nuevo Testamento.

 

El Cuadro 2 demuestra que aunque el arameo bar era una designación común para hijo, la mayoría de los nombres aún viene de un origen hebreo. Más aún, los nombres son, de hecho, un pobre indicador del lenguaje hablado porque aún algunos de los discípulos (judíos) tuvieron nombres exclusivamente griegos, o, en el caso de Pedro, tuvo tres nombres, cada uno en diferente lenguaje. Así, la distinción ben/bar prueba no ser de ayuda alguna para determinar que lenguaje habló la persona, y así, en presencia de nombres que tuvieron bar no prueba que el arameo haya reemplazado al hebreo en alguna forma.

 

Targumim

 

Otra razón para asumir que Jesús hablaba arameo es el uso de Targumim. Targum (Targumim es plural) es la palabra hebrea para las traducciones del Antiguo Testamento (AT). Para los judíos que vivían fuera de Israel, debido a su dispersión por centurias antes de Jesús, el hebreo realmente se convirtió en una lengua muerta. Por lo tanto, ellos tradujeron el AT al arameo que fue la lengua internacional. Más aún, hubo más que solo un Targum. Hubo algunos diferentes escritos en diferentes tiempos, en diferentes lugares como en Babilonia, donde definitivamente era hablado el arameo, y en otros sitios tales como Israel (el Targum palestino, que fue escrito después de Jesús). Desafortunadamente, surgió un malentendido sobre el uso del Targumim referente a la pregunta del hebreo o el arameo. El error consiste en que se asume que debido a que el Antiguo Testamento fue traducido al arameo, Jesús y los judíos de Israel de esos días no sabían hebreo.

 

Hay algunas cosas que deberían mantenerse en mente cuando se considera el papel del Targumim. Fueron más que simples traducciones, también fueron comentarios de las Escrituras. Y, más importante, “el lenguaje del Targumim palestino es algunas centurias posterior al primer siglo. No pudieron ser usados como ejemplo del arameo del primer siglo” (Buth 1987: 30-31). Así, para muchas personas, el arameo del Targum palestino podría haber sido su primera lengua, pero no en el tiempo de Jesús. El arameo no se convirtió en la primera lengua de los judíos de Israel ¡hasta después del 200 DC!7 (Buth 1987:31). De manera que, aunque el Targumim son fuentes útiles, no son en ninguna forma indicativos del lenguaje de los días de Jesús y no debería ser usado para argumentar que los judíos en esos días no sabían hebreo. De hecho, el Diccionario de la Biblia Smith afirma que “el Targum más temprano, que es el de Onkelos en el Pentateuco empezó a escribirse cerca del segundo siglo de la era cristiana; aunque no se asumió su forma en ese presente hasta el final del tercero o principios del cuarto siglo” (Smith 1884:Targum entry).


3

 

La Evidencia del Nuevo Testamento

 

Otro recurso importante en nuestra búsqueda es el Nuevo Testamento. Pablo mismo da testimonio personal referente al lenguaje de Jesús cuando va en su camino a Damasco. Dice, “oí una voz que me decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿Porqué me persigues?” (Hch 26:14). Las palabras traducidas como hebreo son las palabras griegas ῾Εβραΐδι διαλέκτῳ – en el dialecto Hebraidi, que traducido literalmente significa “en lenguaje hebreo”. Aunque esto parece ser suficientemente claro para cerrar el caso, hay aún la necesidad de explicarlo en esta forma, nuevamente la presuposición siendo que “sabemos que hablaban arameo”. Este pensamiento es reflejado en algunas traducciones tales como la Nueva Versión Internacional (NIV en el inglés en el original) y Traducciones de las Biblias Nueva Vida (New Living Translations Bibles en el inglés en el original) donde la palabra es traducida como arameo, según se mencionó antes.

 

Si este fuera el único ejemplo de la palabra hebreo en el Nuevo Testamento, entonces nuestro reclamo referente al lenguaje que habló Jesús podría tener menos peso. Sin embargo, previamente en Hechos, cuando Pablo está frente a sus acusadores en el templo, aprovecha la oportunidad para proclamar el evangelio a sus paisanos de quienes estaba deseoso que tuvieran a Cristo. “Como él se lo permitió, Pablo, de pie en las gradas, hizo señal con la mano al pueblo. Hecho un profundo silencio, comenzó a hablar en hebreo diciendo:..” (Hch 21:40). Nuevamente, la palabra hebreo es la palabra griega ῾ΕβραΐδιHebraidi. Las palabras de la cruz de Jesús fueron escritas en tres lenguajes, hebreo (῾ΕβραϊστιHebraisti), el lenguaje de esa tierra; latín, el lenguaje de Roma y de sus oficiales; y griego, el lenguaje internacional de negocios (como lo es el inglés ahora).

 

Es interesante esto, la situación actual en Israel es cercanamente paralela a la que había entonces. Hoy, el hebreo es la lengua oficial de esa tierra, es hablado casi por todos. Es seguido por el inglés, lenguaje comercial. Un hombre de negocios está inhabilitado si no tiene cuando menos un poco de conocimiento del inglés, aún si desconoce algunas palabras o la gramática aquí o allá. Y finalmente, el árabe es hablado por casi un quinto de la población. Si alguien realmente desea que un mensaje llegue a la mayor cantidad de gente posible, el o ella debería escribirlo no solamente en hebreo, el lenguaje nacional, sino también en inglés y en árabe. Y con el gran aflujo de inmigrantes rusos, ¡escribirlo en ruso sería una buena idea! Y así, escribiendo el letrero en la cruz de Jesús en hebreo, latín y griego, Pilato se aseguró de comunicar el mensaje a la mayor cantidad de gente posible. Sólo porque no estaba en arameo, no quiere decir que nadie hablaba esa lengua. Parecería que el arameo no era considerado suficientemente importante o tal vez no era mucha la población que lo hablaba, para escribirlo también en esa lengua.

 

Una explicación común en referencia a porqué Jesús habló a Pablo, y Pablo a sus oidores en hebreo es porque era muy ordinario. Sin embargo, un poco de investigación y lógica lo demostrará por otra parte. Primero que nada, ¿porqué podría hablar Jesús a Pablo, y Pablo a su audiencia en un lenguaje muerto? Cuando se hace una declaración importante, la mejor opción es el lenguaje materno, porque hay mucho menos oportunidad de ser malentendido. Esto es especialmente cierto con Pablo tratando de persuadir a la multitud en el templo no sólo para aceptar a Jesús, sino también ¡para salvar su vida! El hecho de que Lucas, en Hechos diga que Pablo habló hebreo no indica que estuviera fuera de lo ordinario. Debe tenerse en mente que Lucas estaba escribiendo en griego, sería importante para Lucas decir a su audiencia que aquí Pablo usó hebreo, el lenguaje de los judíos en Israel, más que el griego, el lenguaje en que él se comunicaba con los gentiles. El contexto no sugiere en ninguna forma que Pablo estaba hablando hebreo en lugar de arameo.

 

En segundo lugar, en los sitios donde el Nuevo Testamento dice en hebreo, la mayoría son nombres de lugares. Por ejemplo Juan, en 19:13, da el nombre traducido (El Enlosado) y entonces dice a los lectores cuál era el nombre en el lenguaje original (Gabata). No hay nada anormal o fuera de ordinario hacerlo así porque Juan estaba escribiendo a voceros griegos quienes probablemente no tuvieran idea de lo que significaba Gabata. Si yo le dijera a usted que los judíos ortodoxos van a HaKotel a orar, usted probablemente no me entendería. Sin embargo, si digo, van al Muro Oeste, que en hebreo es HaKotel, usted entendería lo que  estoy refiriendo y aprendería una palabra hebrea en el proceso.


4

 

¿El Hebreo es Realmente Arameo?

 

De manera que, a pesar de toda la evidencia que dice que el hebreo era hablado, ¿por qué la mayoría de los eruditos y ciertos traductores de la Biblia asumen que hebreo realmente significa arameo? La palabra arameo en griego es Συριστί, Syrist, que, sin embargo, nunca aparece en el Nuevo Testamento, aunque se aprecia algunas veces en la Septuaginta (la traducción griega del Antiguo Testamento). Como era posible que los escritores del NT se expresaran en arameo si lo deseaban, ¿por qué no lo hicieron si hebreo realmente significa arameo? La suposición común es que debido a que el hebreo era una lengua muerta, los autores del NT de hecho quieren decir arameo cuando mencionan el lenguaje hebreo. Hicieron esto porque, supuestamente, el arameo era el lenguaje de los hebreos.

 

De manera que el lenguaje hebreo, de acuerdo con este punto de vista, es mucho más como el lenguaje americano significa inglés o que, hablando austríaco, desde luego, significa hablar alemán. Matthew Black, sugiere que “el uso del término “hebreo” para referirse al arameo es rápidamente explicable porque describe el dialecto peculiar del arameo que había crecido en Palestina desde los días de Nehemías…” (Black 1967:48). De la misma manera, Ken Penner puntualiza la opinión de eruditos previos:

 

El punto de vista es mejor articulado por Gustav Dalman y Theodore Zahn, hace un siglo. […]. El hebreo no era un lenguaje hablado en el primer siglo, o fue cuando menos, sobrepasado grandemente por el arameo. […]. Esta línea de razonamiento sostiene que debido a que los hebreos normalmente usaban el arameo más que el hebreo, el arameo pudo ser llamado el lenguaje del pueblo hebreo, y por lo tanto, el lenguaje hebreo (Penner 2003).

 

Su pensamiento va más o menos así: Después de que el rey Nabucodonosor conquistó Jerusalén y dispersó a sus residentes, el hebreo eventualmente murió y fue reemplazado por el arameo. Por lo tanto, los judíos que regresaron de Babilonia ya no hablaban hebreo; su nueva lengua materna era el arameo (el nuevo lenguaje “hebreo”), como fue atestiguado supuestamente por el uso del arameo en los libros de Daniel y Esdras. Sin embargo, el uso del arameo en esos libros es fácilmente explicable: los portavoces arameos en Babilonia han sido citados, escritos o incluidos en la narrativa. Por ello, el hebreo nunca murió. Si así fue, entonces, ¿porqué los profetas posteriores (después del 530 AC) escriben en hebreo? ¿Porqué Zacarías, Malaquías, Hageo, Esther, Nehemías (y todos los capítulos de) Esdras y Daniel no fueron escritos en el lenguaje de la gente común, que deberían haber entendido? Si hubieran sido escritos en un lenguaje que no fue la lengua materna de la mayoría de la gente, entonces podemos concluir que Dios no estaba interesado en comunicarse con Su pueblo (Vea Buth 1987:28). Pero escribieron en hebreo para las masas y sabemos que esos libros son del post-exilio, lo que quiere decir que el hebreo era aún un lenguaje hablado. Miremos ahora más de cerca los libros de Nehemías y de Esdras para ver si apoyan la declaración acerca de que los judíos perdieron el hebreo como su lengua materna.

 

Nehemías y Esdras

 

Uno de los pasajes más comúnmente citados y utilizado supuestamente para probar que los cautivos que regresaron hablaban arameo es Nehemías 8:8. “Ellos leían (meforash, מפרשׁ) en el libro de la Ley de Dios, explicando y aclarando el sentido, de modo que entendiesen la lectura”. La tendencia pro-aramea ve en este versículo la prueba de que las Escrituras en hebreo necesitaban ser traducidas al arameo que el pueblo hablaba, lo que se refleja en algunas versiones de la Biblia (The Message y la New American Standard Bible en el inglés en el original). “Ellos leían del libro, de la ley de Dios, traduciendo para dar el sentido de manera que entendieran la lectura” (NASB). ¿Pero este versículo realmente dice que traducían de un lenguaje a otro?

 

Las primeras palabras de este versículo en hebreo son sinceras – Leían en el libro de la ley de Dios (mi traducción). El desacuerdo ocurre cuando llegamos a la palabra מפרשׁ, meforash, que viene de la raíz hebrea פרשׁ, parash, significando distinguir, separar, clarificar. La idea de que esto significa traducir simplemente no está apoyada por en texto hebreo. En Levítico 24:12 encontramos esta misma raíz hebrea con el significado de clarificar. “Y lo pusieron bajo custodia, hasta que fuesen recibidas (parash) instrucciones exactas de parte de Jehovah”. Y lo encontramos después en Números 15:34 con el mismo significado. “y lo pusieron bajo guardia, porque no había sido declarado (parash) qué se había de hacer con él”. No hay indicación en absoluto de que haya una traducción de un lenguaje a otro. Finalmente, vemos esto en otro lugar que ha ocasionado que algunos concluyan que esto podría significar traducción. Esdras 4:18 refiere que el rey Artajerjes, de habla aramea, recibió la carta enviada a él y la contestó. Este versículo, desde luego, está en arameo porque es la correspondencia entre el rey y Rehum y Shimshai como se discute abajo. Dice, “El documento que nos enviasteis fue leído claramente (mefarash) en mi presencia”. La palabra claramente es la palabra aramea mefarash.

 

¿Cómo podría esta palabra se entendida aquí? ¿Debería ser traducida o es claramente o en forma distinta? Afortunadamente, el contexto sólo apoyará una de las dos opciones, por consiguiente, aclarando para nosotros cual debería ser. Necesitamos recordar que la carta escrita por Rehum el comandante y Shimshai el escriba, dos líderes de los habitantes que estaban en contra del regreso de los judíos, era traducida al rey al arameo (“En los días de Artajerjes escribieron Bislam, Mitrídates, Tabeel y sus demás compañeros a Artajerjes, rey de Persia. El documento estaba escrito en escritura aramea, y traducido al arameo” Esdras 4:7). Esta carta fue puesta en arameo y entonces enviada al rey, esta es la razón por la que el texto completo de Esdras 4:8 cambia del hebreo al arameo. De manera que, si la carta enviada al rey estaba en arameo, entonces porqué habría una necesidad para otra traducción si la palabra mefarash/meforash significan traducir? ¿El escriba del rey la traduciría a otro lenguaje además del arameo, que era el lenguaje oficial de la corte? La respuesta obvia es no. No había necesidad de traducir la carta al arameo porque ¡ya estaba escrita en ese lenguaje!

Se nos ha dejado solo con una opción del significado de meforash; es clarificar, distinguir. Esto es, la carta fue leída cuidadosamente, y aparentemente el rey debió haber puesto atención realmente y ¡no estaba dormido o soñando de día! Y así el significado en Nehemías 8:8 también quiere decir clarificar, distinguir, y no traducir.

 

Adicionalmente al examen del significado de la palabra hebrea meforash, hay algunos otros factores contextuales que sirven para clarificar que Nehemías 8:8 no se está refiriendo a traducir. No debe ser pasado por alto que el libro de Nehemías por entero ¡fue escrito en hebreo! Si hubiera sido escrito en arameo, entonces el argumento de traducción pudiera haber tenido algún peso. El libro de Nehemías fue escrito en el tiempo de este evento o un poco después, así mostrando que el hebreo era el lenguaje común. Sí, pero ¿no fue Esdras escrito en arameo y no probó eso que los judíos hablaban esa lengua? Nuevamente, hay una pequeña duda acerca de que los judíos que retornaron hablaban arameo. La pregunta real, sin embargo, es si el puebo judío reemplazó al arameo por el hebreo como la lengua materna.

 

Es verdad que tres y medio capítulos de Esdras están escritos en arameo. Sin embargo, lo que es crucial para un entendimiento apropiado es lo que fue escrito en esos tres y medio capítulos. El libro de Esdras, como cualquier otro libro en la Biblia Hebrea, empieza en hebreo. Solo en medio del capítulo cuatro el libro cambia del hebreo al arameo. La razón es muy obvia. Empezando en 4:8, los antagonistas de los judíos que trataban de reedificar las paredes escriben una carta para el rey Artajerjes en Persia. Esdras 4:7 describe la carta, “En los días de Artajerjes escribieron Bislam, Mitrídates, Tabeel y sus demás compañeros a Artajerjes, rey de Persia. El documento estaba escrito en escritura aramea, y traducido al arameo” (el énfasis es mío). Advierta que ellos necesitaban escribir la carta en un lenguaje ¡diferente al de la tierra! Se nos ha dicho específicamente que tradujeron al arameo. Y entonces en 4:11 leemos, “Esta es la copia de la carta que le enviaron”, que nos dice específicamente que lo que sigue es una copia de la carta que enviaron en el lenguaje del rey (arameo) y no en su lenguaje (hebreo). La palabra para traducir no es meforash sino מתרגם, meturgam.

 

Los siguientes tres capítulos siguen un curso similar. El volumen del capítulo cinco es una carta de Tatnai a Darío, la mayoría del capítulo siete es la carta de Artajerjes a Esdras. Para sugerir de esta manera que el hecho de que estos capítulos estén en arameo, de alguna manera prueban que los exiliados del retorno no hablaban hebreo, no sigue el contexto de los pasajes. Se nos ha dicho muy claramente que en los capítulos mencionados, lo que tenemos son copias de las cartas de correspondencia entre el imperio persa, que habló arameo, además de los habitantes de Jerusalén.

 

Así, el entendimiento adecuado de Nehemías 8:8 de ninguna manera sugiere que ellos necesitaran traducir las Escrituras a la nación que no los había abrazado en los setenta años previos. Esto no es diferente de cómo leemos la Biblia y entonces exponer y explicar lo que significan esas palabras y como se aplican a nuestras vidas. Ahora podemos concluir de Nehemías y Esdras que el arameo podría ser considerado hebreo. El hebreo permaneció hebreo, y el arameo, como hemos visto, fue referido como arameo. Por lo tanto, concluimos que el hebreo nunca murió.

 

 

Palabras Semitas en el Nuevo Testamento

 

En toda equidad con Black y muchos otros eruditos como él, debería notarse que su posición no está fundamentada solamente en la suposición de que el hebreo murió empezando con Esdras y Nehemías. Hay algunas palabras en el Nuevo Testamento que de hecho, son arameas. Por ejemplo, maranatha (que realmente son dos palabras: mare y ata “El Señor viene”) en 1ª de Corintios 16:22 donde Pablo está escribiendo a esta audiencia no israelita, no hebreo-parlante (aunque todavía ata es usada en el Antiguo Testamento hebreo cuando menos veinte veces).

 

De igual manera, hay algunas otras palabras que tienen la apariencia de ser arameas como Sabbatha y Pascha, además de algunas palabras habladas por Jesús, todas las que serán tratadas en un capítulo ulterior. No obstante, es desafortunado que esos eruditos simplemente no tomaron la Palabra de Dios en su valor real y aceptaron la palabra hebreo (῾Εβραΐs o Hebrais) en las Escrituras como significando hebreo, especialmente porque ahora tenemos suficientes fuentes externas para validar que donde los escritores del Nuevo Testamento dicen que algo que estaba en hebreo, realmente era hebreo. También es desafortunado que algunos traductores modernos están siguiendo la dirección de algunos eruditos y actualmente están substituyendo arameo donde dice hebreo. La Palabra de Dios es fiel y verdadera y puede ser confiada en aún los detalles más minuciosos, aún cuando es contraria a la erudición actual.

 

Los escritores del Nuevo Testamento identificaron ciertas frases prolijas como hebreo en nueve ocasiones, una de ellas es cuando Jesús está hablando a Pablo. En lugar de estar tratando de hacerla caber en una idea preconcebida acerca de lo que significa, simplemente podemos aceptar los testigos del Nuevo Testamento y creer que el hebreo realmente significa ¡hebreo! Veamos el testimonio de algunas fuentes de la antigüedad bíblicas y no bíblicas donde todas ellas dicen que el lenguaje hebreo en el Israel de ese tiempo era hebreo.

 

Septuaginta

 

La Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento, escrita aproximadamente de 280-250 AC, claramente diferencia entre la palabra hebreo (hebrais) y la palabra arameo (Siríaco o Siristi). En 2o de Reyes 18:26, la distinción se hace entre hebreo, que era el lenguaje de los israelitas y arameo, de Asiria. “Entonces Eliaquim … dijeron al Rabsaces: --Por favor, habla a tus siervos en arameo (Συριστί), porque nosotros lo entendemos. No hables con nosotros en hebreo (literalmente Ιουδαϊτί, Youdaiti – Judío – el lenguaje de Judá)8, a oídos del pueblo que está sobre la muralla”. Este evento sucedió en el siglo octavo AC, más de 200 años antes de que los exiliados judíos regresaran aproximadamente en 530 AC. Esto es importante para nuestra pregunta porque muestra sin error que había una distinción entre el hebreo y el arameo.

 

Josefo

 

Josefo, el historiador judío con quien estamos en gran deuda por mucho de nuestro conocimiento del periodo del segundo templo, escribe en el prefacio de su obra monumental, Antigüedades de los Judíos, “Ahora me he encargado de la presente obra, como pensando que parecerá valiosa a todos los griegos para su estudio; porque contendrá todas nuestras referencias de la antigüedad, y la constitución de nuestro gobierno, como se ha interpretado de las Escrituras hebreas”. Aquí declara que las Escrituras Hebreas serán su recurso material primario. El distingue inequívocamente entre el hebreo y el arameo por su comentario del texto anterior de 2º Reyes 18:26, “Cuando el Rabsaces hizo su alocución en lengua hebrea ([῾Εβραϊστι=hebraisti], porque era fluido en ese lenguaje, Eliaquim estaba temeroso porque la multitud le escuchara y se enojara; de manera que deseaba que les hablara en lengua Siríaca [συριστὶ = syristi – Aramaic]”9 (Antiquities 10, 1, 2).

 

Después en las Guerras de los Judíos 5, 9, 2, Josefo declara, acerca del líder romano, “Pero entonces Tito… envió a Josefo a hablar a ellos en su propia lengua; porque se imaginó que ellos podrían beneficiarse por la persuasión de un paisano suyo”. Después en 6, 2, 1, dice en términos inequívocos, “Josefo se paró en un lugar donde podía ser escuchado, no sólo por Juan, sino por muchos más, y entonces les declaró lo que César le había dejado a cargo, y esto fue en lengua hebrea [ἑβραί̈ζωνhebraidzon]”10. Vemos que el usa la misma palabra para hebreo (῾Εβραΐs – Hebrais) refiriéndose a su propia lengua como el hebreo (῾Εβραΐs – Hebrais) de la Septuaginta. Si Josefo hubiera deseado indicar que su propia lengua era el arameo, ¿porqué no hizo? El ciertamente entendió la diferencia entre las dos como lo hace notar en su comentario de 2º Reyes 18:26. De aquí, podemos concluir que Josefo entendió el lenguaje hablado por los judíos en Jerusalén cuando él habló en nombre de Tito en su (esto es, los judíos) lenguaje, como siendo el mismo lenguaje del Antiguo Testamento, que era hebreo. Debería subrayarse que Josefo escribió sus libros algunos años después de la destrucción del templo en 70 DC. Eso quiere decir que hasta el final del 70 DC, los habitantes de Jerusalén hablaban una forma de hebreo como su lengua materna, esto es, la forma en que estaban conversando más confortablemente. Después de todo, ¿porqué Josefo les urgiría a “rendirse” a un lenguaje muerto que solamente era usado en las reuniones religiosas? Más aún, Josefo, entendiendo que las vidas de sus amigos judíos estaban en el banquillo, hubiera usado el lenguaje más fácilmente comprensible de manera que no hubiera malos entendidos.

 

La Carta de Aristeas

 

La Carta de Aristeas, (escrita en griego alrededor del 200 AC), que menciona que la sección Torá de la Septuaginta fue traducida en setenta y dos días por setenta ancianos judíos, menciona que aunque se asume que ellos (los judíos) hablaban arameo, ellos, de hecho, hablaron un lenguaje diferente. El escritor dice, “Se necesita una traducción [para las Escrituras hebreas] … ellos [los judíos] se asume que usaron arameo (Siríaco), pero ese no es el caso, es un tipo (de lenguaje) diferente [eteros]”. (Aristeas, sección 11. Traducción Buth 1987:28). El Dr. Buth explica posteriormente, “Muchos judíos en Egipto conocían y usaban el arameo y muchas comunicaciones en Israel eran recibidas y entendidas en arameo. Esto explica porqué la gente podía asumir que el arameo era el lenguaje de Yehud (como Israel lo llamó en ese tiempo). Sin embargo, el escritor de Aristeas lo conocía mejor” (Buth 1987:29). Aquí, llanamente, vemos de una fuente antigua que el lenguaje de Israel aproximadamente uno o dos siglos antes de Jesús, no era arameo; y esto no es bien comprendido como un dialecto arameo, en este caso, por la palabra eteros que significa algo de un tipo totalmente diferente. Esto no es para decir que nadie hablaba arameo en Israel; de hecho, lo hablaban, pero no como su lengua primaria de conversación.

 

Lo que debe entenderse es que había más gente además de los judíos viviendo en Israel en ese tiempo, y los judíos trataban con ellos frecuentemente en arameo. Pero en sus círculos personales, los judíos hablaban hebreo. El arameo era uno de los pocos lenguajes en Israel en ese tiempo. Shmuel Safrai puntualiza, “El arameo era el lenguaje de comunicación entre judíos y aquellos no judíos que no estaban conectados con el gobierno o viviendo en ciudades griegas. Un no judío ordinario mencionado en la literatura rabínica está referido como un arameo y generalmente tiene un nombre arameo más que uno griego (Tosefta, Pesahim 1:27)” (Safrai 1991ª). El lenguaje “diferente” de la Carta de Aristeas se refiere al hebreo mishnaico. Ellos no pudieron comprender muy bien el hebreo bíblico antiguo (esto es, el hebreo estándar bíblico, el lenguaje de David e Isaías, etc.), pero tampoco hablaban arameo. Podemos deducir también de esta carta que el lenguaje “diferente” no era griego porque podría no haber necesidad de una traducción; la Septuaginta ya existía.

 

No entendieron mucho del hebreo en algunas partes de la Biblia y por eso necesitaban una traducción. Como se mencionó antes, el hebreo, como un lenguaje viviente, era un lenguaje en proceso de cambio. Para el tiempo del 200 o 100 AC, el lenguaje había cambiado significativamente de manera que el lector promedio podría no entender las Escrituras fácilmente. Una traducción podría beneficiarles grandemente, así como muchos de nosotros preferimos la New King James Version (Versión Nueva King James en el inglés en el original) a la arcaica versión King James, aunque con suficiente perseverancia, la mayoría de nosotros podría eventualmente leer el texto antiguo.

 

Jerome

 

Alguien que no debería ser pasado por alto es Jerome, un monje ascético que vivió en Belén en el cuarto siglo DC, quien escribió una serie de comentarios de la Biblia y numerosas cartas. Dedicó mucho tiempo a aprender hebreo de manera que pudo traducir la Biblia al latín a partir del hebreo versus la versión (en griego) basada en la Septuaginta. Jerome hace numerosas referencias al lenguaje hebreo en todas sus cartas a diferentes personas. En sus escritos hay diecinueve pasajes que hablan de un “nuevo evangelio en hebreo” o un evangelio “de acuerdo a los hebreos”. Jerome establece en “Vidas de los Hombres Ilustres” (Lives of the Ilustrious Men, en el inglés en el original) 3, en el volumen 3 de los Padres Nicenos y Post-Nicenos,

 

Mateo, también llamado Leví, apóstol y republicano activo, compuso un evangelio de Cristo publicado primeramente en Judea en hebreo por causa de aquellos de la circuncisión que creyeron, pero esto fue después traducido al griego aunque no es sabido por qué autor. El hebreo por sí mismo ha sido preservado hasta el presente día en la Biblioteca de Cesarea donde Pánfilo la guardó muy diligentemente. He tenido también la oportunidad de tener el volumen descrito por los nazarenos de Berea, una ciudad de Siria, que actualmente lo usan. En este se recalca que dondequiera que estuviera el evangelista, fuera por su cuenta propia o en la persona de nuestro Señor el Salvador, cita el testimonio del Antiguo Testamento, no sigue la autoridad de los traductores de la Septuaginta, sino del hebreo (Vea también  Blizzard 989).

 

 

Fragmentos de Papías

 

Papías fue uno de los padres de la iglesia primitiva que vivió desde 70 a 155 AC. El historiador de la iglesia primitiva Eusebio recalcó que “tuvo el privilegio de estar asociado con Policarpo, en la amistad de San Juan mismo, y de otros que vieron al Señor” (Eusebio 3.39.15). En estos fragmentos de correspondencia, se hace una declaración importante referente al lenguaje de los discípulos de Jesús, específicamente Mateo, aunque hace referencia también a los otros discípulos. Dice acerca de Mateo (Fragmento VI), “Mateo juntó los oráculos [del Señor] en lenguaje hebreo, y cada fue interpretado tan bien como pudo” (Eusebio, III, 39, 1). Así observamos, de la boca de un hombre que vivió poco después del tiempo de Jesús y quien había nacido en el tiempo de la destrucción del templo, que Mateo reunió las palabras de Jesús en hebreo. Esto prueba que las personas para quienes Mateo escribió su libro original pudo haber estado escrito en hebreo porque las personas usualmente no escriben un libro en un lenguaje que nadie habla, a menos que no estén preocupados para comunicar su mensaje11. Este hecho por sí solo no prueba que Jesús habló hebreo, pero demuestra ampliamente que hubo gente de habla hebrea viviendo en esa tierra aún hasta después de sus días.

 

Esto está completamente de acuerdo con los hallazgos de muchos eruditos que sugieren que los puntos evidénciales indican que no sólo que el evangelio de Mateo fue escrito en hebreo, sino que también hay un patrón general del hebreo detrás del Nuevo Testamento. El Dr. Roy B. Blizzard Jr. Puntualiza, “La evidencia más concluyente para el hebreo como el lenguaje principal que está detrás no sólo de los evangelios sinópticos, sino del Nuevo Testamento por entero, es el texto en sí mismo. El Nuevo Testamento está literalmente lleno de semitismos: vocabulario hebreo, sintaxis hebrea, idiomas hebreos, patrones de pensamiento hebreo, y teología hebrea” (Blizzard 1989:6).

 

Resumen

 

Hemos visto que no es verdad la declaración comúnmente defendida que dice que Nehemías 8:8, porciones de Esdras y Daniel indican que el arameo había reemplazado al hebreo. La palabra clave en Nehemías puntualiza claramente que estaban dando una explicación de las Escrituras. Las porciones de Esdras y Daniel en arameo fueron escritas en una época que corresponde entre Jerusalén y el imperio persa en Esdras y en comunicación o inclusión del pueblo de Babilonia en el libro de Daniel. Así, esos libros no pueden ser usados para apoyar la declaración de que el arameo se convirtió en el lenguaje de los judíos. Más aún, son consistentes con el hecho de que el hebreo permaneció como lenguaje primario. Además, la Septuaginta, Josefo, la Carta de Aristeas, Jerome, y los escritos de Papías claramente indican al hebreo como el lenguaje del primer siglo y de Jesús. Hacen una clara distinción entre los lenguajes hebreo y arameo y repetidamente establecen directa o indirectamente que el hebreo era el lenguaje de los judíos. Adicionalmente a esto, hay una plétora de literatura escrita en hebreo proveniente del primer siglo. Shmuel Safrai dice, “No solamente fue el hebreo el lenguaje prevalente en la tierra de Israel durante el primer siglo, también fue el lenguaje en el que se escribieron la mayoría de las obras literarias” (Safrai 1991b). El cita muchas fuentes judías que fueron escritas en hebreo durante o aún después del tiempo de Jesús tales como el Haggadah, Halacha, Midrash, etc. La conclusión es que “el hebreo fue ciertamente el lenguaje mayormente escrito en la tierra de Israel en el tiempo de Jesús entre todas las corrientes del judaísmo y en todos los géneros literarios. Aunque hay documentos aparentemente escritos en arameo por los judíos en este periodo, son insignificantes en número cuando los comparamos con la vasta literatura escrita en hebreo. “Más aún, como este estudio fue tan completo, él audazmente hace la declaración de que “el hebreo fue el lenguaje dominante hablado y escrito en toda la tierra de Israel en el tiempo de Jesús. Por eso es posible que no solamente Jesús haya dado Su enseñanza en hebreo, sino que Su biografía fue escrita también en ese lenguaje” (Safrai 1991b).


PARTE DOS

 

Las Palabras de Jesús y Los Evangelios

 

Hemos visto, hasta ahora, que hay extensa evidencia que muestra que el hebreo estaba vivo y en funcionamiento durante el tiempo de Jesús. No era un lenguaje muerto como frecuentemente se ha declarado. De hecho, fue el lenguaje primario de comunicación para el pueblo judío en la tierra de Israel en los días de Jesús. Pero, ¿podemos probar que Jesús y Sus seguidores hablaron hebreo?

 

En un sentido, esto es como vivir unos cuantos cientos de años en el futuro y tratar de probar que algunos suizos hablaron alemán como lengua materna. Puede ser, se puede concluir eso, pero también hay ciudadanos suizos que hablan francés e italiano, apenas sabiendo que algunos hablan alemán, no prueba que ese es el lenguaje nativo, aunque eso proporciona el ambiente importante del lenguaje. Por otro lado, una palabra ocasional aquí y allá en francés o italiano no prueba que nuestra persona imaginaria hable alemán. Sin  embargo, si en todo tiempo las palabras transliteradas de la persona prueban que son en alemán, podríamos son seguridad y como prueba concluyente que él habla alemán como lengua materna.

 

Esto es esencialmente el mismo escenario que tenemos cuando consideramos la pregunta acerca de qué lenguaje hablo Jesús en su vida diaria y en su ministerio. Recuerde, la pregunta no es qué lengua era El capaz de hablar

 

- Probablemente era trilingüe, hablando hebreo, arameo, griego, y quizá aún latín. Nuestro enfoque es cuál usaba El diariamente con Sus discípulos, con los líderes religiosos y con las masas. Como ahora sabemos que el hebreo no era una lengua muerta y que era dispersa en Israel en ese tiempo, debemos demostrar que También Jesús lo usaba. Por lo tanto, el resto del libro examinará (a) las palabras que los escritores del evangelio usaron eran en hebreo, (b) algunos nombres de lugares mencionados eran hebreos, (c) esas palabras de Jesús que han sido dejadas en el lenguaje original (d) y otras pocas palabras que son conocidas, son hebreas, y no arameas. Hay muchas claves que, en una inspección cercana, revelarán justo a cuál lenguaje pertenecen y, consecuentemente, muestran que Jesús estaba utilizando palabras y frases hebreas en Su vida diaria y en Su ministerio.

 

Transliteración

 

Un término importante que debería ser definido antes de continuar es transliteración, que significa escribir una palabra de un lenguaje a otro sin traducirlo. Por ejemplo, cuando escribimos aleluya, estamos transliterando las palabras hebreas הללו יה al español. La transliteración es gloria a DIOS. El Nuevo Testamento fue escrito en griego, aunque algunas palabras están simplemente transliteradas del hebreo (o supuestamente arameo) a las letras griegas. Por ejemplo, aleluya escrito en el Nuevo Testamento es ἀλληλούϊα (aleluya). Todo lenguaje tiene limitaciones al reproducir los sonidos de otros lenguajes. Hay ciertos sonidos del español que el inglés no puede reproducir, así también el hebreo tiene letras que el griego no puede reproducir, y viceversa. Podremos ver que el asunto de la transliteración es una clave importante para determinar qué lenguaje habló Jesús.


5

 

Palabras Declaradas como hebreas por los Escritores del Nuevo Testamento

 

Las palabras Sabbatha, Pascha, Bethesda, Baggatha, y Golgotha están citadas para apoyar la declaración de que el arameo era el lenguaje de Jesús y de Israel en el primer siglo. Su característica común es la letra griega alfa al final, que es la transliteración de palabras presumiblemente arameas. Alfa pudo supuestamente describir una א (Alef) subyacente al final de esas palabras, lo que sugiere ser arameo porque esa era la forma de expresar el artículo definido el en arameo; mientras que en hebreo colocarían la letra ה (he) al principio de una palabra. Nuevamente, el asunto de la transliteración es muy importante en nuestra discusión. En otras palabras, las palabras hebreas o arameas que vemos escritas en el Nuevo Testamento Griego son solamente la aproximación más cercana que permite el lenguaje en griego, así como hay algunas palabras foráneas que no pueden ser reproducidas cuando se escriben en inglés. De manera que, aunque parece una alef subyacente, no podemos estar seguros porque sólo la tenemos escrita en letras griegas.

 

Sabbatha y Pascha

 

Las palabras hebreas Sabbath y Pesach son consistentemente transliteradas en la Septuaginta como σάββατα, Sabbatha, y πασχα, Pasha, de manera que no deberíamos sorprendernos por ver deletreos idénticos en el Nuevo Testamento. Ken Penner discute la presencia de la letra alfa al final de las palabras. “La gramática griega Blass-Debrunner-Funk explica que la alfa al final puede ser añadida a las palabras semíticas para ayudar a la pronunciación griega, como lo hace para la forma sabbata. El griego aborrece los finales de las palabras en una consonante como la tau. Fue natural añadir el sonido alfa para mantener la palabra en lugar de terminarla con una consonante” (Penner 2003). Podemos concluir que ninguno de los escritores del Nuevo Testamento sabían del deletreo de la Septuaginta, o ellos simplemente supieron que así fue como uno transliteró esas palabras. Sin embargo, no podemos concluir que los traductores de la Septuaginta fueron traduciendo de una fuente aramea porque la mayoría, si no todos los del Targumim fueron traducidos después. Más aún, las palabras sabbath y Pesach son originalmente hebreas o palabras israelitas. Se originaron al inicio de la nación israelita en el monte Sinaí con la entrega de la ley y tal vez aún antes. Y así, cuando vemos esas palabras en la Septuaginta con la letra alfa al final, la única explicación es que es debido a la transliteración.

 

El alfa al final de Betesda (Juan 5:2), Gabata (Juan 19:13, y Golgota (Juan 19:17) es debido al mismo asunto de la transliteración. Muy al contrario de la aseveración de que son arameas, encontramos que esas palabras son de hebreo sólido con la letra a al final como producto de transliteración. Cómo fue notado, una a, o alfa, al final de palabras arameas indica la palabra el. Como los tres versículos dan la traducción así como la transliteración de las palabras, deberíamos ver el artículo definido el en traducción griega si, como se asegura, las palabras son arameas. En otras palabras, si las palabras Betesda, Gabata, y Gólgota son arameas y la letra a, o alfa, es la el  en arameo, entonces deberíamos ver el equivalente del artículo definido en el griego. Sin embargo, como veremos, ninguna de estas palabras es definitiva.

 

Betesda

 

“En Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, hay un estanque con cinco pórticos que en hebreo se llama Betesda”12 (Juan 5:2). Esta es una palabra compuesta (como Belén significa casa de pan) y es completamente hebrea. Betesda significa casa de misericordia y viene de Beth que quiere decir casa y Chesed que significa misericordia. Como el griego no podía transliterarse, la “h” suena como “Baj”, ellos simplemente lo forzaron a dejarlo tal cual. Es casi como si Juan se apropiara todo este debate diciéndonos que la palabra es hebrea.

 

Gabata

 

“Cuando Pilato oyó estas palabras, llevó a Jesús afuera y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado El Enlosado, y en hebreo Gabata” (Jn 19:13 VRV). De acuerdo con el Diccionario Griego Thayer, Gabata quiere decir “elevado o una plataforma”. La misma palabra raíz גבה, gabah13, se encuentra en la Biblia Hebrea noventa y cuatro veces (Diccionario Teológico del Antiguo Testamento in situ) con el significado general de “alto” o “exaltado”.

 

La traducción griega de pavimento es lithostrotos, λιθόστρωτος, que literalmente significa “pavimentado con ladrillos de piedra”. El Diccionario Bíblico Fausset establece “La silla de juicio de Pilato (bema) estaba en ella [el pavimento], donde sentenció a nuestro Señor a la crucifixión. Gabata está relacionado con gibeah, una cima perforada, implicando altura y redondez; una elevación redondeada con mosaico tesselated”. Así, como la beem o plataforma elevada (Gabata) estaba localizada en el pavimento (lithostrotos), vemos la relación entre ellos. Hay una pequeña duda de que esta palabra sea hebrea y no necesariamente debe ser interperatada como aramea. Incidentalmente, las palabras literales del texto griego no tienen la palabra el. Sin ella, clamar que la letra alfa en Gabata es arameo, es un argumento cuestionable, especialmente porque ¡Juan ya había dicho que era hebrea!

 

Gólgota